Después de un verano jodido por tener que estudiar una vez más, me encuentro después de realizar mis pruebas extraordinarias "en paro". Disfrutando de un pequeño y, algo así como, merecido verano de alrededor de 11 días libres en los que me tiro horas viendo películas pendientes y cómo no... Tanto tiempo libre me hace qué pensar en chorradas. Dar vueltas a todo aquello efímero mientras tengo al lado a mi rutina dándome vueltas a la agenda mental. Qué debo hacer, pensar, decidir o pasar de largo. Ahora no. No tengo horarios. No tengo decisiones. Puedo pasar... pero soy propensa a pensar mucho en gilipolleces.
Estoy sentada ahora mismo aquí escribiendo, cosa que es ciertamente una novedad... Pienso en cómo decir que a veces cuesta acostumbrarse a algunas personas, sobretodo las que en cierto modo te importan. Tienen algo que te gusta, y ese algo te impulsa a seguir con ella, a pesar de que, como en todos los casos sin excepción, haya otras muchas que debas de pasar por alto. Pasas por alto porque te importan. Incluso puede tratarse de cosas que a otros no se lo permitas pero en cambio... a él se lo perdono todo.
No pienso que eso me haga una ser una idiota. Es gracioso que a pesar de que es algo que en el fondo te molesta, aún más en el fondo te gusta. Es hermoso ese sentimiento. Notas que a pesar de todo, es perfecto. Los defectos no dejan de ser cualidades y no tienen por qué no gustar. Es otra forma de demostrar cómo es esa persona. Una atributo más.
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